El equilibrio entre vida laboral y personal es una tontería

Dejemos de fingir

Estoy harto de los "expertos" de Instagram que venden el sueño de jornadas laborales de 4 horas a los trabajadores. ¿La realidad? O mienten o pierden dinero.

Si tienes un negocio de construcción legítimo, especialmente si todavía estás en el negocio, eso es una completa tontería.

Cuanto antes aceptes esta realidad, antes podrás empezar a realizar cambios reales que realmente ayuden.

La realidad de la construcción

Nuestra industria no funciona con un horario estricto de 9 a 5.

  • El vertido del hormigón está previsto para el amanecer.
  • Los proveedores entregan tarde.
  • Las inspecciones se retrasan.

Un subcontratista se retrasa y al minuto siguiente estás haciendo llamadas a las 8 p. m. para reprogramar las operaciones del día siguiente.

¿Tú decides? Trabaja las horas necesarias o verás cómo tus plazos (y tus márgenes de ganancia) se disparan.  

No es una cuestión de “mentalidad”: es la realidad de la construcción.

Nos hacemos esto a nosotros mismos

Prometemos plazos imposibles porque tenemos miedo de perder el trabajo. Luego nos destrozamos intentando cumplirlos.  

Cuando inevitablemente surgen problemas, sacrificamos nuestros fines de semana para ponernos al día.

¿Y esos clientes que exigen respuestas inmediatas a sus mensajes de fin de semana? Ser su conserje 24/7 no estaba contemplado en su presupuesto.

Burnout: La epidemia silenciosa

Observa a tus compañeros constructores y artesanos. ¿Cuántos se alimentan de bebidas energéticas y pasteles de servo? ¿O llevan meses sin ir al gimnasio?

¿Cuántos se han destrozado la espalda o el matrimonio o no han visto a sus hijos despiertos en días?

Esto no es sostenible. El agotamiento no es una insignia de honor. Necesitamos ser realistas y cambiar nuestra forma de operar.

Lo que realmente funciona

1) Cita plazos más largos de los que crees que necesitas.  

Añade un 40 % a tu cronograma. Si sabes que un proyecto te llevará tres semanas, dile al cliente que tardará cinco. Así, aunque lleves una semana de retraso, seguirás adelante con el cliente.

2) Establecer límites firmes con los clientes.  

Incluye cláusulas en tus contratos sobre tu horario laboral y las expectativas de comunicación fuera del horario laboral. Explícaselas a tus clientes y cúmplelas.

3) Evitar el agotamiento total.

Reserva una tarde cada dos semanas que sea intocable. No para cotizaciones, clientes ni papeleo. Este tiempo es para ti.

4) Aumente sus precios.

Cobra lo suficiente para que puedas contratar ayuda antes de arruinarte.

Los verdaderos profesionales de esta industria son aquellos que han aprendido a decir no, a cobrar adecuadamente y a poner su salud en primer lugar.

¡Gracias por leer!

Salud,
Josh

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